miércoles, 30 de octubre de 2013

Historias Pasadas



 Delante de las ruinas de alguna civilización antigua me encuentro, observo aquellas piedras que son trozos de la historia que nunca fue escrita. Si pudieran hablar me contarían quien puso sus pies en ellas, quien apoyó su cuerpo en ellas o incluso quien hizo el amor sobre aquellas piedras blancas y poderosas. Cientos de figuras anónimas han vivido en aquellos lugares, llenos de historias normales que nunca fueron narradas por los eruditos de la época... Mirándolas me imagino que hubiera sido en aquel tiempo, si hubiera vivido en aquel lugar. Sé lo que me hubiera gustado ser, pero lo que seria realmente es otra cosa. Cuando me veo delante de aquellas ruinas me imagino como un conquistador que marco un tiempo y un lugar, pero soy realista y creo que viendo mi trayectoria en el presente, este seria un resumen de mis historias pasadas.

Si hubiera vivido en el antiguo Egipto, no creo que hubiera sido faraón, más bien un soldado que en la primera batalla en la que intervino, una mano perdería y no por la espada de un enemigo, sino por un pequeño corte que se infectaría y amputar la mano tuvieron que hacer.

Si hubiera vivido en la antigua Grecia, no hubiera sido un filósofo, ni un monarca, seguramente un humilde esclavo que todos los días seria golpeado y maltratado por su amo.

Si hubiera vivido en el Imperio romano, no seria centurión, ni emperador o comerciante, sino un humilde campesino, que por deudas adquiridas, en gladiador se tuvo que convertir y en la primera refriega en el circo romano ante miles de personas de forma ridícula murió.

Si hubiera vivido en la edad media, caballero no hubiera sido, más bien un humilde vasallo que vivía aterrado bajo la bota de su señor.

Si hubiera vivido en la Francia revolucionaria, seguramente hubiera sido señor, el siendo el primero de la nobleza al que le hubieran cortado la cabeza.

Si hubiera vivido en la España de los Austria, seguramente hubiera sido un ladrón que hubiera acabado sus días encadenado en las galeras de algún barco.

Si hubiera sido.......... no quiero continuar creo que ya queda claro, lo que pienso de mi destino en la historia de la humanidad.

Sé lo que me hubiera gustado vivir o haber vivido, pero la providencia o como lo queramos llamar es una ruleta que no cumple tus deseos, que te deja al azar en un momento determinado sin preguntarte que quieres ser.

Después de unos minutos contemplando aquellas hermosas piedras de la historia, agarro mi escoba y me pongo a barrer. Sigo pensando, mientras levanto el polvo, maldito destino que ya tenias fijado mi camino, quitar el polvo a la historia de lo que pudo ser y no fue.

jueves, 17 de octubre de 2013

La terraza

  
Era una tarde de verano y me encontraba sentado en una terraza, dando sorbos cortos a una cerveza. Mis ojos se movían rápidamente de un lado a otro, mirando a las mujeres que con ropa ligera se movían delante de mí. Mi mente pensaba que todas ellas se exhibían para mostrarme sus cuerpos y sus nuevos modelistas del verano. La verdad no era aquella, por mucho que mi mente quisiera, su intención simplemente era ponerse ropa ligera para aguantar el calor del verano. Aun así en mi cabeza se producían los más oscuros deseos carnales, mi imaginación avanzaba más allá de lo visual, montando mil historias eróticas, sacadas de mil películas porno que se movían como imágenes perdidas en una bacanal. Sabía que aquello nunca pasaría, pues las mujeres son un mundo que me gustaría explorar, pero mi timidez y mi poca confianza, me hacían ver que aquellas imágenes que nunca saldrían de las cuatro paredes de mi cabeza. Todas aquellos pensamientos recorrían mi mente sabiendo que al final volvería a casa solo, y que con mi juguete algún trabajo manual tendría que realizar con todas las fotos que mentalmente había recopilado.

Di el último trago a mi vaso medio vació y a través del culo de este pude ver una figura, que hacia mí se acercaba, el cristal la deformaba, aun así sus curvas estaban acentuadas. Estaría soñando, y mis deseos más secretos se estarían cumpliendo o solo era un efecto óptico producido por el cristal del vaso que tenía en mis manos temblorosas. No sabía si bajarlo o mantenerlo en aquella posición esperando que la figura se alejara desapareciendo como fantasma en la niebla de mi imaginación. Baje la mano despacio, no quería parecer una avestruz que esconde su cabeza en el interior de un vaso, no era un sueño, delante mío se encontraba su figura angelical. Retiro la silla hacia tras y poso su cuerpo sobre esta con una gracia que hizo que mi corazón latiera tan rápido, que pensaba que iba a salir corriendo y gritando como un loco.

Allí sentada ante mí se encontraba, mirándome a los ojos con su pelo negro y liso, con sus ojos verdes y su cara que me pareció la de una actriz de los años treinta. No podía gesticular palabra, una fuerza extraña me agarraba la garganta, no permitiéndome decir nada, aunque estaban ahí se negaban a salir. Quería decir mil cosas, pero no me salia ni un simple hola. Pasaron unos minutos, que a mí me parecieron horas, en los cuales los dos nos estábamos observando sin mediar palabra, que esperaba no soy hombre de acción y mi conversación es limitada. Que fácil es ver a los actores de cine, con sus frases ingeniosas, que con un solo gesto o una sola palabra es capaz de sacar una sonrisa.

Ella me miraba esperando a que dijera algo, pero era incapaz, incluso de decir hasta los tópicos que se dicen en estas situaciones. Saque fuerzas de la desesperación y mi boca se dignó a moverse y mis labios esbozaron una sonrisa y mis palabras iban a salir cuando como salido de la nada se acercó una figura y dijo:

--- Hola, ¿eres Ainhoa?

--- Si---respondió ella, en su cara se podía ver que aquella voz le estaba sacando de una situación comprometida.

--- Llevo rato buscándote, me dijiste que llevarías una blusa verde y eres la única de la terraza que lleva una.

--- Entonces tú eres David---dijo mientras apartaba su mirada de mí y la clavaba en la figura allí presente

--- Si---dijo mientras esbozaba una sonrisa que le recorría toda la cara.

Menos mal que nadie se fijaba en mí, pues la cara de estúpido que tendría era digna de colgarla en la red para tener mil me gustas en cuestión de segundos. Ella se giró hacia mí, intente mostrar una sonrisa, que me interior era un mar de lágrimas, ella con una sonrisa de timidez y vergüenza por la confusión cometida dijo:

--- Lo siento, espero que me perdones, pensaba que eras la persona con la que había quedado---

Respondí lo más estúpido que uno puede decir en estos casos.

--- No pasa nada una confusión la puede tener cualquiera---

--- Gracia por entenderlo---dijo mientras se levantaba y se dirigía hacia otra mesa con aquella figura odiada.

Paso un rato hasta que mi cabeza empezó a procesar la información, y un grito desesperado surgió de esta, no se puede ser más estúpido, no encontrar palabras para decir un simple hola, pero que fácil salieron aquellas de despedida...... no pasa nada... como que no pasa nada, se sienta en mi mesa me mira a los ojos, noto que soy la persona que se había imaginado por lo menos físicamente y no soy capaz de decir nada.

Mi mente se quedó en blanco por un instante, que me sirvió para no pensar, de lo cerca que había tenido a una mujer. Me levante, pague al camarero y me dirigí a mi casa realizar trabajos manuales pensando en aquella hermosa figura.

lunes, 7 de octubre de 2013

El Oráculo


Allí sentado en el bar, donde un día caí y no me supe levantar Muchas veces lo he intentado, pero una fuerza superior, incluso me parece que casi divina, me mantiene amarado como un buque mercante en dique seco. Tengo una silla asignada, un camarero está a mi servicio, incluso a un tipo de bebida le han puesto mi nombre. En la mesa en la que me encuentro parezco el oráculo de delfos, pero en vez de velas, y olores agradables de miles de flores recién cortadas, estoy rodeado por botellines de cervezas vacías y por el olor a sudor y alcohol que desprenden los borrachos del local. La gente se me acerca y me pide consejo y en vez de darme una moneda de oro me invita a otra cerveza.
Intento recordar como empezó todo, como me vi envuelta en esta situación , pero la memoria me falla y no sé si lo que contaré será verdad o fruto de mi imaginación.
Recuerdo que era un día cualquiera, en el que mi estado de ánimo era flojo por cualquier causa, con la mirada perdida, con los ojos rojos por el alcohol o la pena no lo sé la verdad, con barba de varios días y aspecto desaliñado, una figura se me acerco, no sé si era un hombre o una mujer, solo recuerdo recuerdos sus palabras cuando se quedó parado frente a mí.

-¿Cuándo voy a morir?- me dijo aquella silueta perdida en los recuerdos de la bebida que corría por mis venas.

Levanté la vista cansada, los ojos me pesaban y la cabeza me daba mil vueltas, y pensé que coño me está diciendo, no ve que soy un simple borracho que quiere ahogar sus penas.
Sin levantar la mirada y en plan irónico le conteste:

-Cuando salgas por esa puerta-

Cómo iba a saber que aquellas palabras dichas por la boca de un espectro alcoholizado enlazarían mi destino aquella silla, pues aquella persona nada más salio del bar y puso un pie en la calle, una maceta le cayo, abriéndole la cabeza y produciendo le la muerte instantánea.

La gente que había seguido la escena, me empezó a mirar como si en aquella mesa estuviera sentado el mismísimo lucifer, pero en vez de rodeado de llamas, a su alrededor había botellas marrones vacías. Allí me encontraba como una triste figura, que no comprendía las miradas que le observaban, solo había dado una respuesta a una pregunta que a partir de aquel momento marcaría mi destino como oráculo del bar de la esquina del cual nunca más me pude levantar.