
Me encuentro tumbado en la cama, a mi izquierda un cenicero con medio cigarro a consumir junto a un vaso de whisky. Enciendo el portátil, necesito escribir, dejar que mi mente se libere, poner letra tras letra y que estas letras hagan una palabra y que estas palabras hagan una frase con sentido. Miro a mi izquierda buscando el vaso para dar otro trago, el humo que sale del cenicero tiene forma de mujer, por lo menos es lo que mis ojos quieren ver. Observó como la figura de niebla se acerca a mí, en ese momento pienso si me estaré volviendo loco o el alcohol consumido ya está llegando a mi cerebro y nublan mi razón, haciéndome ver aquella figura femenina que se encuentra frente a mí. La silueta acerca una mano a mi cara y me toca y noto como todos los pelos se me erizan. No siento miedo solo calidez, su cara se va dibujando y veo un hermoso rostro que acerca sus labios a los míos. No sé si besar el humo, ya que tengo miedo de que desaparezca, pues el solo roce de mis labios puede hacer que se diluya. Antes de poder reaccionar un soplo de aire entra por la ventana y esta se desvanece. Maldito aire que me sirves para respirar pero que borraste mi figura de humo. Me quedo quieto, pensando si tendría que escribir sobre esto, no lo hago apago el ordenador, me tumbo en la cama y pienso que mañana será otro día.

Con este relato intente expresar que la inspiración puede aparecer en cualquier momento, pero están volátil, que sino eres capaz de retenerla se escapa entre tus dedos, esperando que llegue una segunda oportunidad.
Espero que os guste y dejéis vuestros comentarios. Un saludo

Soy un cuadro mal pintado, cuyo autor empezó a crear y lo dejó olvidado. Soy una idea que no tiene forma. Soy un retrato que necesita ser acabado, para poder ser expuesto u olvidado en un rincón, pero teniendo la certeza de que mi forma está completa. Mi creador me empezó a pintar, pues creía en mí. Pasaba el tiempo mientras sus manos trabajaban, pero cuando más me miraba menos le gustaba, no conseguía plasmar lo que quería y cada vez me alejaba más de la forma deseada. Yo intentaba cualquier cosa para llamar su atención. Por las noches cuando me dejaba en un rincón yo me movía sigilosamente buscando un lugar donde la luz me reflejara nuevos colores que atrajeran su atención. No lo conseguía. Veía como poco a poco me dejaba de lado y comenzaba otros cuadros, en los cuales plasmaba toda su pasión. Yo mientras tanto en mi rincón veía la escena con tristeza, pensando que si no me movía de allí un día se fijaría en mí. Esto no sucedía y el polvo se acumulaba sobre mis esquinas, sobre mis trazos de pintura y la tristeza me envolvía, haciendo que los colores vivos que tenía en un principio se fueran apagando. Una mañana se acercó y pensé que por fin estaba en su mente, más equivocado no podía estar pues se aproximaba con pinceles en la mano con colores diferentes a los míos, entonces me di cuenta, iba a utilizarme para pintar otro cuadro. Quería huir, pero no podía, algo tenía que hacer para que no me tocara, para no quedar olvidado bajo la forma de otra pintura. Un ruido llamó su atención y me dejé caer al suelo duro y frío de la habitación. Hice un gran estruendo y uno de mis lados se rompió lo cual me salvo ya no era un cuadro útil. Me recogió del suelo me miro y le di asco pues si mi forma ya no le gustaba además estaba roto. Con un gesto me llevo a la habitación de los cuadros no acabados y mal pintados y allí me dejo olvidado en la oscuridad de aquel lugar. Desde la penumbra que me envuelve sigo deseando que algún día se acuerde de mí, que piense que yo fui su creación.
Soy un cuadro mal pintado, cuyo autor olvido en un rincón.

Con este relato intente expresar lo solo y olvidado, que puede sentirse alguien, cuando es arrinconado y abandonado por la persona que ama.
Espero que os guste espero vuestros comentarios. Un saludo