lunes, 7 de julio de 2014

El amor y la venganza


Hermanas son, aunque de padres diferentes, pues la tierra es su madre y el hombre fue su destino, en el cual tuvieron que vivir, enjauladas entre esas cuatro paredes llamadas ser vivo, que no tiene sentido, que las arrastra a realizar la más bellas acciones, como las más ruines de las locuras. Son hermanas que caminan de la mano manteniendo las distancias, pues aunque agarradas están, una no quiere saber nada de la otra, pues ambas saben que ellas son el culpable de las desdichas de su hermana. Un día se encontraron mirando desde las nubes, por un instante habían conseguido fugarse del cuerpo que las retiene, no era lo común pues su enlace con el hombre es irrompible, y cuando lo conseguían preferían estar alejadas la una de la otra, pero tenían ganas de hablar, de reprocharse cosas, demasiado tiempo en el interior de aquel amasijo de venas y arterias, las había vuelto reacias al dialogo, que antes tanto les gustaba realizar. Desde el cielo el mundo se ve de otra manera, ellas lo siente como suyo y se sienten libres para conversar, es un lugar de descanso, olvidado entre las nubes. La venganza miro al amor y de su boca salieron palabras sin letra, que el amor entendió como si nunca las hubiera olvidado.

                                      - No se porque todo el mundo te busca y te desea.......

Espero una respuesta, pero el amor como siempre tenia su mirada perdiendo en el infinito. Al no encontrar respuesta continuo hablando.

                                      - ..... Y cuando no te encuentran recuren a mi o a nuestra hermana soledad, ya sea para perderse en el llanto, o para que yo haga daño al que nunca les supo amar.

Se hizo el silencio, un silencio que solo el cielo podía entender, el amor no le respondía parecía que no quería hablar, esta actitud aumentaba la furia de la venganza que crecía por momentos.

                                      -Soy tu mano ejecutora, soy la que todos quieren ver, cuando tu les fallas. Soy el trueno que trae la calma al agujero, que tu como egoísta desconsiderada dejas en sus almas. Soy negra y nefasta, cruel y aterradora.......

El cielo se volvió oscuro y de la venganza comenzaron a salir rayos de colores diferentes, que querían destruirlo todo a su paso.

El amor se giro y miro a su hermana a los ojos, estos estaban envueltos en llamas, pero la mirada del amor era fría y a la vez cálida, haciendo que la venganza callara y que su ira se apagara. El cielo se abrió y la luz lo volvió a llenarlo todo .

                                - O querida hermana venganza, siempre quiero hablarte y decirte que somos de la misma madre, pero tus palabras siempre empiezan con ira, cuando sabes que una mirada mía o una caria de mis manos dulces , debilitan tu poder ancestral. No soy perfecta y lo se. Juego al azar con los humanos trayéndoles desgracias y desdichas más de lo que a mi me gustaría. Yo no lo busco tan solo hago de celestina, y es el hombre el que decide llamarte, es que te da el poder para hacerte invencible, cuando lo único que busca es calmar ese dolor que tiene en el corazón.

Se acerco a su hermana, la venganza estaba embelesada, con sus palabras había perdido toda su fuerza y se daba cuenta que estaba enamorada de su hermana, aunque nunca lo reconocería.

                               - No somos complementarias, ni siquiera seguimos el mismo camino, solamente eres las desdicha de mis desgracias, pero aun así te quiero y siempre te abrazare, aunque seas cruel enemigo.


Dicho esto la beso en los labios imaginarios que la venganza había dibujado en una sonrisa fría. Las dos como hermanas, miraron al mundo al cual pertenecen y pertenecerán por los años.

lunes, 30 de junio de 2014

Miradas al Espacio Sideral


Desde pequeño siempre quise volar a las estrellas, descubrir nuevos mundos, en los que encontrar seres diferentes, animales y plantas que solo había visto en mi imaginación. Lugares en los que la humanidad pudiera crear nuevas sociedades, en las que no se cometieran los errores que tanto sea repetido en la que vivimos ahora.
Planetas en los que todos seriamos iguales y en las que no habría injusticia, pues mirando lo que dejábamos atrás nos damos cuenta que no es un modelo a seguir. Poder viajar a la velocidad de la luz o mejor, a través del hiperespacio, ese invento tan genial de los escritores de ciencia ficción, para poder saltarse esas barreras que los físicos han creado, para hacernos ver que nuestro conocimiento es limitado pero no nuestra imaginación.Viajar plegando el espacio, otra manera de recorrer grandes distancias,a años luz de nuestra vieja tierra para descubrir planetas en los que el hombre pudiera habitar sin destruir su ecosistema.
El espacio es tan amplio y nos negamos mirar en el centrándonos en un minúsculo planeta llamado tierra, en la que unos pocos dominan a todos haciéndonos creer que somos libres.
Pero pasaron los años de juventud y poco a poco me di cuenta de que el hombre no mira al espacio, no le interesa, pues no hay que competir entre potencias. La luna no era de plata y las estrellas no eran diamantes, pues si hubiera sido así os garantizo que ya estaríamos en ellas. Nos agarramos a la tierra como si fuera lo único interesante que existiera en el universo, para unos pocos lo es, ya que la tierra es su cortijo, en el que hacen y deshacen lo que quieren, mientras la gente somos meros espectadores.
Una tierra explotada, llena de odio, guerras, hambrunas y desesperación. Unos pocos la ven como la madre tierra y luchan para que esto no sea así, pero son pocos y en la mayoría de los casos se les trata como locos, que están fuera de la realidad. Si ellos son locos que os puedo ni decir de los que miramos a las estrellas, los que pensamos que en la tierra somos como hormigas limitadas, por un hormiguero, llamado planeta azul.
La edad me quita la ilusión de poder ver más lejos de las cuatro paredes que me rodean, que son hermosas y de diferentes colores y que me maravillan cada vez que los contemplo, pero me limitan en mi expansión de ver los hermosos colores que nos encierra el espacio. Sentirme como un descubridor, que llega aun nuevo lugar, no para conquistarlo, sino para aprender de él, para no cometer errores del pasado. Lo único que me queda es cerrar los ojos e imaginar que estoy sentado en una nave espacial que viaja entre las estrellas, aunque cuando habrá los ojos estaré sentado en una silla blanca y solitario bajo la hermosa cúpula de nuestro cielo azul.

miércoles, 26 de marzo de 2014

El Mando

                                
                Sentado en el sofá, perdido en pensamientos sin sentido, que no me llevan a ninguna parte. Delante mío la tele, caja boba, que transmite las mismas noticias de siempre. Aburrido y apático me encuentro, miro a mi alrededor y no encuentro nada que hacer. Una mentira, que mi subconsciente plantea, pues tengo la casa desordenada y mil cosas que hacer, pero no me apetece, no tengo ganas.  Meneo la cabeza de un lado a otro, buscando una escusa para no levantarme, sin darme cuenta mis manos ociosas, han bajado a mi pantalón y se han puesto a jugar en la entrepierna, cuando quiero darme cuenta me estoy rascando. Algo que antes parecía olvidado empieza a ponerse rígido, aquella pequeña cosa, arrugada y perdida entre mis piernas empieza a crecer. Creo que mi mente ya ha encontrado con que pasar el tiempo, con que jugar un rato. Allí sentado con mi miembro entre las manos, como si de un mando se tratara. Al principio solo es un juego para pasar el rato, pero poco a poco se va estimulando otra sensación en mi cerebro. Lo que era un simple pasatiempo se va convirtiendo en una excitación, que lentamente como si estuviera tocando un taco de billar, se va poniendo dura. Por mi cabeza pasan mil imágenes de mujeres desnudas, que desean hacer el amor conmigo ya sean ellas solas o en grupo. Hago una pausa, pues no sé si seguir con nubes en mi mente o buscar un estímulo más real, como fotos de mis revistas ocultas. Soy un clásico que todavía guarda bajo el colchón alguna que otra revista de dudosa reputación, también puedo buscar por Internet, ese lugar de pornografía barata, donde gente real disfruta de sus sexos mientras yo observo como un simple mirón. No tengo ganas de levantarme, pues si realizo ese acto podría ser que mi pasión y mi mano se bajaran del camino empezado. Miro la televisión y las mujeres que veo no levantan mi animo, no consiguen conectar con mi imaginación y realizar con ellas actos perversos, bueno es como algunos califican el tener sexo con otra persona. Noto que la lívido se baja , apago aquel aparato que mi calor no aumenta más bien lo apaga. Mejor me quedo en silencio, siempre he tenido buena imaginación y recuerdos agradables de aventuras con mujeres que me dieron su cuerpo pero me arrancaron el corazón. Me bajo los pantalones y me reclino en el sofá. Comienzo a menear mi miembro, suavemente no quiero que la cosa vaya con prisa, hasta que una voz en mi cabeza me diga ya esta ahí la imagen buscada el momento adecuado la mujer perfecta que tu imaginación ha creado para cumplir tus deseos más ocultos. Pero no es la imaginación lo que hace que lo mueva con más fuerza, sino los recuerdos olvidados de su cuerpo entre mis manos. Aquella noche en la playa, en que la que hicimos el amor, sin importarnos el presente o el futuro, solo dos cuerpos fusionados y llenos de pasión. Nos olvidamos de las miradas ocultas, que en la noche se esconden, nos daban igual solo queríamos disfrutar de nuestros cuerpos, de mis labios en su silueta de venus y los suyos en mi barco perdido.  Aquellos recuerdos del pasado, aumentaron mi ritmo y note como algo empezaba a evolucionar en mi volcán al rojo vivo, no me importaba donde aquel líquido fuera a parar, mis músculos se contrajeron y cuando al final todo aquel veneno salio, mi cuerpo se relajó, sintiendo un placer que no se puede describir con palabras. Las imágenes empezaron a desaparecer de mi cabeza de la misma manera que tú desapareciste aquella noche de verano.Paso un rato mientras miraba, el techo de la habitación, con mi miembro en mi mano y un líquido espeso recorriendo mi pierna. Ya no estaba aburrido, estaba relajado y el sueño empezó a invadirme como un manto que quisiera cubrir mi cuerpo. Me deje conquistar por este y allí me encontraba, en una escena surrealista.  Mi cuerpo todo estirado, con los pantalones por las rodillas y mi pene agarrado por mi mano, como si fuera un pájaro al que no quisiera dejar escapar. Y supongo que volví a soñar contigo, con aquella noche de verano, pues cuando desperté, algo se había despertado conmigo, algo se había puesto duro, y no era porque tuviera ganas de ir a mear, sino porque mi miembro quería jugar con las imágenes con las que había vuelto a soñar, quiera volver a tocar el mando pero no quiero cambiar de canal.

martes, 18 de febrero de 2014

La Humanidad

                                        

                   No creo en nada, pues a veces creer es mentirse, es la acción de esconderse bajo las faldas de un ente divino, creyendo que algún un día vendrá y solucionara mis problemas. Creer es ocultarse bajo unas oraciones mundanas, esperando que lleguen a oídos divinos. No creo que la luna influya en mi suerte o que el sol indique mi destino o que las piedras del camino, sean capaces de darme la fuerza para seguir viviendo.  A veces pienso que si todo lo que me rodea, emana de la naturaleza, y recarga mi energía, porque cuando estoy en el campo no cambia mi destino y sigo siendo igual de desgraciado que cuando estoy en la ciudad de los grandes rascacielos. Tú me dejaste y mi fuerza te llevaste, abandonado, sin sonrisas, en la cuneta de la carretera como perro abandonado. Este fue el punto donde deje de creer en lo divino y solo vi lo terrenal, comencé a ver el sufrimiento, el hambre, la soledad de miles de personas que gritan un poco de libertad. Hablo con los pobres, con los desahuciados, con los mendigos, con todo aquel que me quiera contar su vida de miserias y soledad.
Sus palabras llenan mi vació, que tu triste y desgraciada sociedad me mostraste, intentando ser una persona que busca su destino entre tanta suciedad. Me dicen que tenga fe, ¿pero en que consiste?, ¿ qué es la fe? Si no es la esperanza divinizada y convertida en plegaria.  Todos tenemos esperanza de llegar a un lugar mejor, de vivir algo mejor de lo que esta burda vida nos muestra o nos da con sus manos callosas y ancianas. Tú me dejaste y no te guardo rencor, pues me enseñaste, lo que nunca quise ver, lo que se ocultaba bajo los mantos de las plegarias.Vi una sociedad que se hunde en la miseria, que se come los unos a los otros por un simple deseo de propiedad. Dejarme entre los olvidados, ya que entre aquellos que rechazáis, yo encontré mi verdad, pues en ellos esta toda esperanza de salvar a esta humanidad, ya que la solución a nuestros problemas no está en las oraciones divinizadas, sino en la naturaleza del hombre, pues solo el hombre puede salvarse si cree en su verdad.