jueves, 23 de julio de 2015

Los Hermanos Grimm : Caperucita roja


Había una vez una adorable niña que era querida por todo aquél que la conociera, pero sobre todo por su abuelita, y no quedaba nada que no le hubieran dado a la niña. Una vez le regaló una pequeña caperuza o gorrito de un color rojo, que le quedaba tan bien que ella nunca quería usar otra cosa, así que empezaron a llamar Caperucita Roja. Un día su madre le dijo:

-  Ven, Caperucita Roja, aquí tengo un pastel y una botella de vino, llévaselas en esta canasta a tu abuelita que esta enfermita y débil y esto le ayudará. Vete ahora temprano, antes de que caliente el día, y en el camino, camina tranquila y con cuidado, no te apartes de la ruta, no vayas a caerte y se quiebre la botella y no quede nada para la abuelita. Y cuando entres a su dormitorio no olvides decirle, " Buenos Días", ah , y no andes curioseando por todo el aposento.

- No te preocupes, haré todo bien- dijo Caperucita Roja, y tomó las cosas y se despidió cariñosamente.


La abuelita vivía en el bosque, como a un kilómetro de su casa. Y no había más entrado Caperucita roja en el bosque, siempre dentro del sendero, cuando se encontró con un lobo. Caperucita Roja no sabía que esa criatura pudiera hacer algún daño, y no tuvo ningún temor hacia el.

- Buenos días Caperucita Roja- dijo el lobo.

- Buenos días amable lobo.

- ¿ Adonde vas tan temprano, Caperucita Roja?

- A casa de mi abuelita

- ¿ Y que llevas en esa canasta ?

- Pastel y vino. Ayer fue día de horneo, así que mi pobre abuelita enferma va tener algo bueno para fortalecerse.

_ ¿ Y donde vive tu abuelita, Caperucita Roja ?

_ Como a medio kilómetro más adentro en el bosque. Su casa está bajo tres grandes robles, al lado de unos avellanos. Seguramente ya los habrás visto.- Contestó inocentemente Caperucita Roja.


El lobo se dijo en silencio a si mismo ; " ¡ Qué criatura tan tierna qué buen bocadito ! , y sera más sabrosa que ese vieja. Así que debo actuar con delicadeza para obtener a ambas fácilmente. ".
Entonces acompaño a Caperucita Roja un pequeño del camino y luego le dijo :

- Mira Caperucita Roja, que lindas flores se ven por allá, ¿ por que no vas y recoges algunas ?. Y yo creo también que no te has dado cuenta de lo dulce que cantan los pajaritos. Es que vas tan apurada en el camino como si fueras para la escuela, mientras que todo el bosque esta lleno de maravillas.

Caperucita Roja sus ojos, y cuando vio los rayos del sol danzando aquí y allá entre los árboles, y vio las bella flores y el canto de los pájaros, pensó : " Supongo que podría llevarle unas de estas flores frescas a mi abuelita y que le encantarán. Además, aún es muy temprano y no habrá problema si me atraso un poquito, siempre llegaré a buena hora ". Y así, ella se salió del camino y se fue a cortar flores. Y cuando cortaba una, veía otra más bonita, y otra y otra, si darse cuenta se fue adentrando en el bosque. Mientras tanto el lobo aprovechó el tiempo y corrió directo a la casa de la abuelita y tocó a la puerta.

- ¿ Quién es ?- pregunto la abuelita

- Caperucita Roja - contesto el lobo - Traigo pastel y vino. Ábreme por favor.

- Mueve la cerradura y abre tú - grito la abuelita - estoy muy débil y no me puedo levantar.

El lobo movió la cerradura, abrió la puerta, y sin decir una palabra más, se fue directo a la cama de la abuelita y de un bocado se la tragó. Y enseguida se puso su ropa de ella, se colocó un gorro, se metió en la cama y cerro las cortinas. 
Mientras tanto, Caperucita Roja se había quedado colectando flores, y cuando vio que tenía tantas que ya no podía llevar más, se acordó de su abuelita y se puso en camino hacia ella. Cuando llego se sorprendió al encontrar la puerta abierta, y al entrar a la casa, sintió tan extraño presentimiento que se dijo para si misma : " ¡ Oh Dios !  que incómoda me siento hoy, y otras veces que me ha gustado tanto estar con la Abuelita ".


Entonces gritó :

- ¡ Buenos días !- pero no hubo respuesta.

Así que fue al dormitorio y abrió las cortinas. Allí parecía estar la abuelita con su gorro cubriéndole toda la cara, y con una apariencia muy extraña.

- ¡ Oh, abuelita ! - dijo - Que orejas tan grandes que tienes -

- Es para oírte mejor, mi niña - fue la respuesta.

- Pero abuelita, qué brazos tan grandes que tienes.

- Para abrazarte mejor.

- Y qué boca tan grande que tienes.

- Para comerte mejor.

Y no había terminado de decir lo anterior, cuando de un salto salió de la cama y se tragó también a Caperucita Roja.

Entonces el lobo decidió hacer una siesta y se volvió a tirar en la cama, y una vez dormido empezó a roncar fuertemente. Un cazador que por casualidad pasaba en ese momento por allí, escucho los fuertes ronquidos y pensó, ¡ Cómo ronca esa viejecita ! Voy a ver si necesita alguna ayuda. entonces ingresó al dormitorio, y cuando se acercó a la cama vio al lobo tirado allí.

- ¡ Así que te encuentro aquí, viejo pecador !- dijo él - ¡ Hacia tiempo que te buscaba !

Y ya se disponía a disparar su arma contra él, cuando pensó que el lobo podría haber devorado a la viejita y que aún podría ser salvada, por lo que decidió no disparar. En su lugar tomó unas tijeras y empezó a cortar el vientre del lobo durmiente. En cuanto había hecho dos cortes, vio brillar una gorrita roja, entonces hizo dos cortes más y la pequeña Caperucita Roja salió rapidísimo gritando :

- ¡ Qué asustada que estuve, qué oscuro que esta ahí dentro del lobo !

Y enseguida salió la abuelita, vivita, pero casi no podía respirar. Rápidamente, Caperucita Roja trajo muchas piedras con las que llenaron el vientre del lobo.  Y  cuando el lobo despertó, quiso correr e irse lejos, pero las piedras estaban tan pesadas que no soporto el esfuerzo y cayó muerto.
Las tres personas se sintieron felices. El cazador le quitó la piel al lobo y se la llevó a su casa. La abuelita comió pastel y bebió el vino que le trajo Caperucita Roja y se reanimó. Pero Caperucita Roja solamente pensó : Mientras viva, nunca me retiraré del sendero para internarme en el bosque, cosa que mi madre me había ya prohibido hacer. "






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