jueves, 24 de noviembre de 2011

Un pedazo de mar




Aromas de mar entran por la ventana, y despiertan mis sentidos. Tu cuerpo desnudo tapado ligeramente por la sábana blanca del hotel. Me levanto despacio de la cama, no quiero despertarte. Me acerco a la ventana y respiro profundamente, dejo que el aire salino invada mis pulmones, y yo le devuelvo el aire contaminado de mi pecho. Sé que no se va a quejar por este cambio, y me lo hace saber con el murmullo de las olas sobre la arena. Contempló como el sol va saliendo de su frontera marina, para colocarse  en el cielo como el rey que es. Me giro lentamente y te observo, no encuentro diferencia alguna entre lo hermoso que acabo de ver y lo que veo tumbado en la cama, es como si aquellas imágenes se condensaran en tu figura. Me acerco a ti, tu estás de espaldas, toco tu pelo suave que se escapa entre mis dedos como la arena de la playa. Bajo mi mano hacia tu cuello notando tu piel caliente y sedosa, te aprieto suavemente, no quiero que te despiertes pero si me gustaría saber que estás soñando con el solo contacto de mis dedos. Las desplazó hacia los hombros mientras acerco mis labios a tu cuello y te doy un ligero beso. Me retiro y te sigo tocando, mientras paso mi lengua por mis labios donde se ha quedado el gusto salado de tu cuerpo. Te toco con delicadeza para que en tu sueño notes mágicas sábanas sedosas rozando tu figura. Toco tu espalda como pianista que toca una gran melodía, en el piano más perfecto que ha existido. Dejó de tocar te  y miró debajo de la sabana que  tapa la parte inferior de tu cuerpo. La visión que tengo me deja embelesado, comparó tu cuerpo desnudo con las dunas del desierto de Arabia. Una brisa entra por la ventana y tu piel se estremece mientras tu cuerpo se acurruca, vuelvo a taparte y me alejo de tu lado acercándome a la ventana y mirando hacia fuera pensando que gracias dioses de la mar, por dejarme compartir un trozo de vuestra grandeza, pues lo que tengo a mi lado es una parte que os he robado y que no pienso devolveros jamás, y diciendo esto cierro la ventana y me vuelvo a costar a tu lado.

2 comentarios:

  1. Un texto precioso. Desde luego un canto de amor, si la mujer de esa cama leyera estás palabras, seguro que ningún dios la apartaría de su lado. Saludos!!!

    ResponderEliminar